Pombo ya tenía caras, seguidores y ruido. El reto era otro: encontrar cada temporada un motivo nuevo para mirar.
No vender “la vida de María Pombo”, sino construir un gancho cultural alrededor de su familia. Algo que conectara con fans, curiosos y escépticos.
Mi trabajo fue desarrollar la narrativa creativa de campaña temporada a temporada: concepto, insight, tono, titulares, acciones, eventos y bajada a medios/social. Cada entrega necesitaba una nueva puerta de entrada.
De comida familiar a religión pop.
El insight era simple: todas las familias, sean como sean, acaban encontrándose en una mesa.
Desde ahí construimos el concepto “Hay cosas que son sagradas” y reimaginamos a los Pombo como una Última Cena contemporánea: una iconografía reconocible, familiar y ligeramente irreverente.
Resultado:
700+ invitados en premiere, prensa y PR.
1,8M impresiones en YouTube.
13M impresiones en TikTok.
10M+ impactos en gran formato en Callao y Gran Vía.
4M impresiones DOOH.
62% de alcance en el centro de Madrid.
De fans a familia.
Con menos presupuesto, la campaña tenía que apoyarse en lo más fuerte que tenía la serie: su comunidad.
Creamos una competición fan IRL donde 10 ganadores participaban junto a la familia en retos inspirados en las tramas de cada pareja.
La campaña no miraba a los fans desde fuera. Les abría la puerta.
Resultado:
Buzz orgánico antes y después del evento.
Crecimiento social destacado por Prime Video como “unstoppable growth on social media”.
No iba de viajar. Iba de cambiar.
La temporada ponía a la familia en movimiento, pero el viaje físico era solo la excusa.
El insight: todos estamos en nuestro propio trayecto personal.
Construimos una campaña inspirada en el lenguaje visual de los aeropuertos: señalética, tránsito, salidas, llegadas y nuevas direcciones. Hablábamos de evolución, no de destinos.
Resultado:
Activación TikTok street: 73.700 likes, 2.316 comentarios y 2.654 compartidos.
Trailer en TikTok: 14.100 likes.
Clips entre 32.400 y 60.000 likes.
Campaña DOOH y despliegue digital/social con código visual aeroportuario.
Una cuarta temporada que no podía parecer cuarta.
María estaba más madura. La familia también. El reto era evitar la sensación de “más de lo mismo” y convertir la temporada en una nueva etapa.
El concepto hablaba de redescubrimiento: de la serie, de María y de los propios Pombo.
Resultado:
La temporada rompió expectativas y alcanzó el #1 en Prime Video España.
TikTok y social mantuvieron el momentum con decenas de miles de interacciones orgánicas.
La familia en caravana. La convivencia sin escapatoria.
La quinta temporada cambiaba el decorado, pero no el conflicto: todos juntos, demasiado cerca, con la familia convertida en viaje, camping y prueba de estrés.
El insight: no hay nada más familiar que quererse mucho y necesitar espacio al mismo tiempo.
La campaña llevó a los Pombo a una road movie doméstica: una autocaravana, un verano que termina, decisiones pendientes, roces de convivencia y curvas por venir.
La imagen de campaña convertía a la familia en cartel de viaje: todos juntos, todos distintos, todos encerrados en el mismo plan.